LECLERC Y BIANCHI.

Una amistad que prevalece por la eternidad. 




Charles Leclerc y Jules Bianchi. Hasta las estrellas.


Recientemente en el Grand Prix de Japón vimos a Charles Leclerc el piloto monegasco de Ferarri portar un casco haciendo homenaje a un gran amigo suyo, Jules Bianchi quien falleció en ese mismo circuito diez años atrás.

Jules Bianchi fue más que un amigo en la vida de Charles Leclerc, fue una especie de mentor o padrino dentro de el automovilismo. Jules estuvo con Charles desde que empezó en el karting por ejemplo en sus inicios en la academia Il Cavalino Ramplante hasta convertirse en una promesa para la máxima categoría: La Fórmula Uno. 

Leclerc ha comentado en diversas entrevistas que pasaba mucho tiempo en compañía de Jules Bianchi, podría decirse que creció junto a él. De la mano. "Nunca lo olvidaré" es una de las frases que el piloto de Mónaco ha externado acerca de su gran amigo.

Algo curioso es que de no haber fallecido Bianchi habría entrado a la escudería italiana 'Ferrari', bien pareciera que Leclerc fue su heredero universal: quedándose sus sueños y metas a cumplir, ya que el piloto de Murussia fue protegido de dicha escudería y se le preveía un mundo de oportunidades y logros por delante. Leclerc fue fichado por el equipo de Maranello tiempo después de el fallecimiento de su amigo, y comenta que este hecho le es bastante emotivo, ya que planea honrar los colores que Bianchi no tuvo oportunidad de portar.

Sus familias siempre fueron muy cercanas, ambos pilotos se llevaban diez años entre sí. Bianchi sin duda marcó la vida, el corazón y la carrera de Charles. Y con el motivo de el décimo aniversario del letal accidente que le costó la vida al piloto de Marrusia Charles porto un casco especial para recordar y honrar a quién le dío las alas para lograr sus más grandes sueños.

Para los fanáticos de Ferrari y de el número 16.

 


Escrito por Anna Sofía Trujillo.



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