CALEVERITA EN LA POLE.

 


En la tienda de Puma se vio a Charles pasear,
con casco en mano, listo para comprar,
la Catrina curiosa lo quiso abordar,
"¿Qué haces aquí, Charles? ¡Deberías acelerar!"


"Vine a buscar un buen par de tenis",
respondió Leclerc con pasos sensatos,
"La Fórmula 1 es mi gran devoción,
pero un estilo deportivo es mi otra pasión".


La huesuda lo miraba, no lo quería soltar,
"Ven conmigo, Charles, ya deja de soñar".
Pero el monegasco, con su sonrisa brillante,
le dijo: "Ni hoy ni mañana, ¡tengo que ser triunfante!"


Así que la muerte, resignada y veloz,
se fue a otro lado buscando a otro feroz,
Charles mientras, feliz, por Puma desfiló, a sus fanáticos conoció y se marchó 
listo para su próxima carrera en México.





Escrito por Anna Sofía Trujillo.

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